A veces me ocurren cosas que me hacen pensar ¿en qué mundo vivo?, ¿seré un bicho raro? Llegadas estas fechas, en mi oficina se vuelve costumbre preguntar "Y tú, ¿qué vas a hacer en Halloween?". Mi respuesta a veces peca de impertinente: "¿Es que hay que hacer algo?".
Qué lástima... un pueblo (este de Madrid) que ha perdido todas sus tradiciones, que no conserva ni una sola fiesta popular, que en lugar de hacer lo posible por recuperarlas, adopta las que no son suyas, tomándolas como si lo fuesen. Desaparecidas por imposición del Ayuntamiento de Madrid las fiestas del Dos de Mayo, abandonadas a su suerte las de San Isidro, a día de hoy los festejos más arraigados de la ciudad son los desfiles del ejército y las manifestaciones más variopintas.
¿Es que no hay aquí folklore, fiestas y celebraciones suficientes, que es preciso adoptar las americanas?. Si te gusta disfrazarte... ¿por qué hacerlo en octubre y no en febrero?. Me encanta ver cómo en Andalucía los jóvenes participan activamente en la Semana Santa, cómo los valencianos viven con emoción sus Fallas, por no hablar de los vascos, que merecen mi total admiración en lo que se refiere a mantener vivas y recuperar tradiciones.
Yo por mi parte seguiré disfrazándome en Carnaval, comiendo puches en los Santos y lo mismo hasta me animo y me como un mollete el Jueves Lardero.
Qué lástima... un pueblo (este de Madrid) que ha perdido todas sus tradiciones, que no conserva ni una sola fiesta popular, que en lugar de hacer lo posible por recuperarlas, adopta las que no son suyas, tomándolas como si lo fuesen. Desaparecidas por imposición del Ayuntamiento de Madrid las fiestas del Dos de Mayo, abandonadas a su suerte las de San Isidro, a día de hoy los festejos más arraigados de la ciudad son los desfiles del ejército y las manifestaciones más variopintas.
¿Es que no hay aquí folklore, fiestas y celebraciones suficientes, que es preciso adoptar las americanas?. Si te gusta disfrazarte... ¿por qué hacerlo en octubre y no en febrero?. Me encanta ver cómo en Andalucía los jóvenes participan activamente en la Semana Santa, cómo los valencianos viven con emoción sus Fallas, por no hablar de los vascos, que merecen mi total admiración en lo que se refiere a mantener vivas y recuperar tradiciones.
Yo por mi parte seguiré disfrazándome en Carnaval, comiendo puches en los Santos y lo mismo hasta me animo y me como un mollete el Jueves Lardero.
